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domingo, 14 de junio de 2026

Por qué Venezuela llegó a tener uranio altamente enriquecido y cómo fue la reciente operación secreta para entregárselo a EE.UU.

 


Agencias.

BBC Mundo.


Ocurrió una noche a finales de abril pasado.

Un convoy militar venezolano recorrió con la mayor discreción posible los 160 kilómetros que separan la sede del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ubicada a las afueras de Caracas, hasta el puerto de la localidad de Puerto Cabello, en el estado Carabobo.

Las razones de la nocturnidad y la discreción solamente se conocerían muchos días después: los militares escoltaban un vehículo que transportaba un contenedor en cuyo interior había unos 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido, con el objetivo de que fuera trasladado hasta Estados Unidos.

La operación de extracción contó con la participación de los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos y Reino Unido, así como del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que -según revelaron luego- trabajaron durante años para garantizar que se realizara de forma segura.

En una declaración divulgada el 8 de mayo, el OIEA explicó que se trataba de "una misión conjunta cuidadosamente planificada, llevada a cabo bajo estrictas medidas de seguridad, ya que este tipo de material nuclear puede representar un riesgo de proliferación o una amenaza para la seguridad si cae en manos equivocadas".

Se considera como uranio altamente enriquecido (HEU, por sus siglas en inglés), a aquel que ha sido enriquecido por encima del 20%.

Según explicó Jack Crawford, investigador del grupo sobre Proliferación y Política Nuclear del Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI, por sus siglas en inglés), este tipo de uranio es usado en reactores nucleares en todo el mundo con fines pacíficos como la investigación o la propulsión de submarinos nucleares, pero también puede emplearse para producir material fisible o, incluso, para bombas.

"Los 13 kg de uranio altamente enriquecido que fueron retirados [de Venezuela] son, teóricamente, suficientes para ser refinados posteriormente y dar lugar a un arma nuclear pequeña, si bien contenían solo poco más del 20% de uranio-235, y el HEU se considera generalmente de grado armamentístico a partir del 90%, explicó Crawford a BBC Verify.

"Su retirada constituye el esfuerzo internacional más reciente para eliminar de manera proactiva la posibilidad de que uranio altamente enriquecido destinado a usos pacíficos pueda ser adquirido por actores no estatales o gobiernos que busquen desarrollar armas nucleares", agregó.

Durante años, los vínculos del gobierno de Venezuela con Irán, Rusia, Cuba y Corea del Norte han sido motivo de preocupación para el gobierno de EE.UU. y, según le dijeron expertos a BBC Verify, también para el OIEA.

Pero ¿cómo llegó Venezuela a tener uranio altamente enriquecido y por qué se lo entregó a EE.UU.?

Átomos para la paz

Los 13 kilogramos de HEU que tenía Venezuela habían sido usados como combustible para el RV-1, el primer reactor nuclear que hubo en América Latina.

Este reactor experimental fue instalado a inicios de la década de 1960 en el Instituto Venezolano de Investigación Científica (IVIC), en el contexto del programa Átomos para la paz, iniciado por el gobierno del presidente estadounidense Dwight Einsenhower en la década de 1950.

El 8 de diciembre de 1953, ante la Asamblea General de la ONU, Eisenhower habló sobre la amenaza que representaba la tecnología nuclear usada con fines bélicos, que desde hacía varios años ya no era monopolio de Estados Unidos, y de los riesgos de proliferación a medida que más países aprendían a producir bombas atómicas.

Entonces, afirmó que había que ir más allá de buscar la reducción de esta amenaza y sugirió poner esta tecnología al servicio de la humanidad.

"No es suficiente con quitarle esta arma a los soldados. Hay que colocarla en manos de quienes sepan despojarla de su revestimiento militar y adaptarla a las artes de la paz", dijo.

Entonces, propuso la creación de una agencia de energía atómica, bajo el paraguas de la ONU, que se encargara de diseñar las formas para que el material nuclear "sirviera a los propósitos pacíficos de la humanidad" y se pudiera aplicar la energía atómica para responder a diversas necesidades en áreas como la medicina o la agricultura.

La idea era que las potencias capaces de producir material nuclear se lo proporcionaran a la agencia de la ONU, que lo mantendría seguro y lo pondría en manos de investigadores que indagarían sobre los usos pacíficos de esa energía.

Ese discurso de Eisenhower sembró la semilla para la creación del OIEA, pero también dio pie a la iniciativa Átomos para la paz, a través de la cual Estados Unidos ofrecería formación y tecnología a países en desarrollo para ayudarles en el uso pacífico de la energía atómica.

Menos de un año después de ese discurso ante la ONU, Estados Unidos reformó la Ley de Energía Atómica para permitir la exportación de tecnología y materiales nucleares a otros países, siempre y cuando estos se comprometieran a no usarlos para el desarrollo de armamento.

En marzo de 1955, el gobierno de Eisenhower fue un paso más allá y autorizó a la Comisión de Energía Atómica estadounidense a proveer a estados del "mundo libre" con cantidades limitadas de material fisible, así como también asistencia para la construcción de reactores nucleares.

Un año más tarde, el gobierno de Venezuela adquirió de la empresa estadounidense General Electric el reactor RV-1, con una capacidad de 3 megavatios, el cual, finalmente, fue inaugurado el 22 de noviembre de 1960.

El RV-1 operó como un reactor de investigación hasta el año 1991, cuando fue cerrado parcialmente.

De acuerdo con las autoridades venezolanas, el cierre definitivo se produjo en 1997, cuando fue extraído parte del combustible con el que operaba y el resto permaneció en custodia, bajo condiciones de seguridad, hasta ahora.

Posteriormente, el reactor fue reconvertido en una instalación para la esterilización de instrumentos médicos y otros materiales con rayos gamma.

Durante los años en los que estuvo operativo, el RV-1 utilizó combustible nuclear procedente de EE.UU. y Reino Unido, según el OIEA

De la captura de Maduro a la extracción del uranio

El gobierno británico, que también participó en la operación, le dijo a BBC Verify que las autoridades venezolanas habían solicitado el retiro del resto del combustible nuclear en 2017 y que Reino Unido se incorporó a la planificación al año siguiente, a petición del OIEA.

Pero fue la captura el pasado 3 de enero del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lo que al parecer jugo un papel determinante en que finalmente se realizara la extracción del uranio.

En un comunicado publicado el 7 de mayo por el ministro de Exteriores de Venezuela, Yván Gil, se indica que la operación militar estadounidense para capturar a Maduro "incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia" de ejecutar la operación para retirar el uranio, que Venezuela venía solicitando desde hace tiempo.

De acuerdo con el texto, la operación militar estadounidense afectó las inmediaciones de la sede del IVIC, llegando hasta apenas unos 50 metros de distancia del antiguo reactor.

Así, a inicios de abril se puso en marcha esta operación secreta en la que participaron las autoridades venezolanas, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EE.UU. (NNSA, por sus siglas en inglés), el OIEA y el gobierno de Reino Unido.

De acuerdo con el comunicado de las autoridades venezolanas, el OIEA fue responsable de supervisar las salvaguardias, ejecutar la verificación técnica correspondiente, acompañar institucionalmente el proceso y proporcionar capacitación al personal venezolano.

Las autoridades británicas fueron responsables del traslado del uranio enriquecido desde Venezuela hasta la planta de energía nuclear de Savannah River, en Aiken (Carolina del Sur, EE.UU.), cuyas instalaciones se usan en la actualidad para procesar materiales nucleares.

Nuclear Transport Solutions, una división de la Autoridad de Desmantelamiento Nuclear de Reino Unido, proporcionó el buque de carga Pacific Egret, en el que fue transportado el uranio fuera de Venezuela, de acuerdo con las autoridades estadounidenses.

Esta embarcación dejó de transmitir su ubicación satelital el 11 de abril, cuando se encontraba en Charleston (Carolina del Sur). Una semana más tarde, se encontraba atracada en Puerto Cabello, según logró constatar BBC Verify a través de imágenes satelitales de alta resolución.

Imágenes tomadas el 4 de mayo muestran al Pacific Egret -seguido de lo que parece ser un barco escolta- durante su regreso a EE.UU., país en el que ya se encontraba para el 8 de mayo, según se constata en imágenes del puerto de Charleston tomadas en esa fecha.

"Fue un esfuerzo meticulosamente coordinado, con estrictas medidas de seguridad vigentes en todo momento", declaró la Oficina de Regulación Nuclear de Reino Unido.

En un comunicado, el Departamento de Estado de EE.UU. también informó sobre la exitosa conclusión de esta operación y destacó que hasta inicios de mayo la NNSA había "retirado o confirmado la eliminación de más de 7.340 kilogramos de material nuclear apto para armas".

De acuerdo con la OIEA, aunque la mayor parte de los reactores nucleares de investigación que se construyeron en las décadas de 1960 y 1970 requerían uranio altamente enriquecido para poder realizar sus experimentos, en la actualidad estas investigaciones pueden hacerse con uranio poco enriquecido (LEU, por sus siglas en inglés), en el cual la concentración de uranio-235 se ubica por debajo del 20%.

Esa institución afirma que alrededor del mundo, más de un centenar de reactores de investigación y de instalaciones de producción de isótopos médicos han sido adaptados para poder usar uranio poco enriquecido en lugar de uranio altamente enriquecido o han sido cerradas.

Esto, a su vez, ha permitido la recuperación de unos 7.000 kilos de uranio altamente enriquecido, a los que ahora se ha sumado el procedente de Venezuela.

domingo, 14 de diciembre de 2025

"Dinamita dorada": así fue la operación secreta para sacar de Venezuela a María Corina Machado, según el exmilitar que la dirigió

 


Agencias.
BBC Mundo.


La operación de rescate para sacar de Venezuela a la líder opositora y premio Nobel María Corina Machado involucró disfraces, dos barcos a través de mares agitados y un vuelo, le contó a la BBC el hombre que dice haberla dirigido.

Bautizada como operación "Dinamita dorada", el peligroso viaje fue frío, húmedo y largo, pero la "formidable" Machado no se quejó ni una sola vez, según Bryan Stern, fundador de la Grey Bull Rescue Foundation.

"El mar está muy agitado. Está completamente oscuro. Usamos linternas para comunicarnos. Da mucho miedo, pueden salir mal muchas cosas", evoca.

A pesar de los riesgos, todo salió bien. Machado llegó sana y salva a Oslo, Noruega, para recoger su Premio Nobel de la Paz justo antes de la medianoche del miércoles.

Tras haber vivido escondida en su propio país desde las controvertidas elecciones del año pasado en Venezuela, Machado no había aparecido en público desde enero.

Sus hijos adultos, a quienes no había visto en dos años, estaban en Oslo para recibirla.

La fundación Grey Bull se especializa en misiones de rescate y evacuaciones, especialmente en zonas de conflicto y desastre.

Un representante del equipo de Machado confirmó a CBS News, socio mediático de la BBC en Estados Unidos, que la organización estaba detrás de su operación de rescate.

Stern explicó que Grey Bull llevaba meses consolidando su presencia en el Caribe, incluido dentro de Venezuela y en la vecina isla de Aruba, para prepararse para posibles operaciones en el país sudamericano.

"Hemos estado construyendo infraestructura sobre el terreno en Venezuela diseñada para sacar a estadounidenses, aliados, británicos y otras personas en caso de que comience la guerra en el país", declaró a la BBC.

Las especulaciones sobre una posible acción militar de Estados Unidos contra Venezuela han ido en aumento después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, pidiera al presidente venezolano, Nicolás Maduro, que abandone el cargo, acusándolo de enviar narcóticos y asesinos a EE.UU.

Según Stern, el reto en este caso consistía en sacar del país a alguien tan conocido como María Corina Machado, un nombre muy popular en Venezuela para la oposición.

Ninguna de las infraestructuras que su empresa construyó en el país, dijo, estaba "diseñada para la segunda persona más popular del maldito país con una diana en la espalda".


Cuando entró en contacto por primera vez con el equipo de Machado, al principio no le revelaron su identidad, pero afirmó que fue capaz de adivinarla.

Se pusieron en contacto con él a principios de diciembre, a través de un contacto que conocía al equipo de Machado, y este era al parecer el segundo intento de sacarla de Venezuela, después de que el plan inicial "no saliera bien", según dijo.

La operación se denominó "Dinamita dorada" porque "(Alfred) Nobel inventó la dinamita" y Machado intentaba llegar a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz.

Las cosas se movieron rápidamente. Stern dijo que habló con el equipo el viernes 5 de diciembre, se desplegaron el domingo y el martes ya habían completado su misión.

Su equipo había explorado varias posibilidades para sacar a Machado del país y se decidió por un plan que implicaba un tumultuoso viaje por mar.

Para proteger su futuro trabajo en Venezuela, Stern solo puede revelar algunos detalles del viaje.

Por tierra, trasladaron a Machado desde la casa donde se escondía hasta el punto de recogida de una pequeña embarcación, que la llevó frente a la costa hasta un barco un poco más grande, donde se reunió con él.

El viaje se realizó en "mares muy agitados", con olas de hasta 3 metros de altura, en "una oscuridad total", según contó.

"El viaje no fue agradable. Hacía frío, llovía mucho, estábamos empapados, las olas eran muy fuertes, y eso lo aprovechamos. La llevamos a tierra firme, hasta donde estaba su avión, y ella voló a Noruega".

A lo largo del viaje, se tomaron varias medidas para ocultar y disimular su rostro y su perfil "digital", ya que se trata de una política muy conocida.

"La amenaza biométrica es muy real", señaló, y añadió que se tomaron medidas para asegurarse de que no pudiera ser localizada a través de su teléfono.

Stern dijo que María Corina Machado se comportó de manera "impresionante" a pesar de las dificultades durante el viaje, aceptando un jersey para abrigarse cuando él se lo ofreció, pero sin pedir nada más.

"Estaba empapada y helada, pero no se quejó ni una sola vez", dijo riendo, reconociendo que la operación era muy peligrosa porque el agua "no perdona".

"Si conduzco un barco y se me avería el motor, tendré que nadar hasta Venezuela".

Cuando se le preguntó cómo podía garantizar la seguridad de los venezolanos que ayudaron en la operación, Stern respondió que mantuvieron sus identidades en secreto y que "nosotros [Grey Bull] realizamos muchas operaciones encubiertas".

Muchos de los que ayudaron ni siquiera se dieron cuenta de que estaban trabajando para él, dijo Stern, mientras que otros creen que "conocen toda la historia", pero en realidad no es así.

"Hay personas que hicieron cosas que eran benignas desde su perspectiva, pero que desde la nuestra eran fundamentales para la misión".

Afirmó que la operación fue financiada por donantes, y no por el gobierno de Estados Unidos: "Nunca hemos recibido una nota de agradecimiento del gobierno de Estados Unidos, y mucho menos un dólar".

Stern aseguró que se coordinó con algunos estados nacionales y con los servicios de inteligencia y diplomáticos de varios países. Esto incluyó alertar a Estados Unidos de manera "informal".

Machado ha dicho que tiene la intención de regresar a Venezuela, pero Stern afirma que le aconsejó que no lo hiciera.

"Le dije: 'No vuelvas. Eres madre. Te necesitamos'. Ella hará lo que tenga que hacer... Entiendo por qué quiere volver, porque es una heroína para su pueblo.

"Ojalá no volviera, pero tengo la sensación de que lo hará".


Skipper: cómo el petrolero confiscado por EE.UU. frente a las costas de Venezuela falseó su ubicación para burlar las sanciones

 


Agencias.
BBC Mundo.



El petrolero incautado por las fuerzas estadounidenses este miércoles frente a las costas de Venezuela tenía un historial de falseo o encubrimiento de su ubicación, aparentemente para ocultar sus actividades, según revelan datos de seguimiento de buques.

Estados Unidos confirmó en la noche del miércoles que sus fuerzas habían incautado un buque durante una operación con helicópteros frente al litoral venezolano.

BBC Verify confirmó que se trataba del petrolero Skipper al cotejar una señal vista en las imágenes publicadas por Estados Unidos con una foto de referencia proporcionada por TankerTrackers.com, sitio web que rastrea los envíos de crudo.

Los datos disponibles en sitios web de seguimiento de acceso público ofrecen una imagen incompleta de los movimientos del buque, que antes de su incautación no había revelado su posición desde el 7 de noviembre.

La firma de análisis marítimo Kpler también sugirió que el buque había participado en una transferencia de petróleo de barco a barco.

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, describió al Skipper como un "petrolero utilizado para transportar crudo sancionado de Venezuela e Irán".

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó por primera vez al buque en 2022, cuando navegaba con el nombre de Adisa y fue acusado de formar parte de una "red internacional de contrabando de petróleo".

El Skipper, de 20 años de antigüedad, navegaba bajo la bandera guyanesa, pero el gobierno de ese país alegó en un comunicado que "enarbolaba falsamente la bandera de Guyana, ya que no está registrado en Guyana".

Expertos declararon a BBC Verify que el Skipper probablemente formaba parte de la llamada "flota oscura", una red global de petroleros que buscan evadir las sanciones petroleras ocultando su propiedad, identidad e historial de viajes.


Cómo ocultó su posición

Según un tratado de la ONU, todos los buques de cierto tonelaje deben tener un sistema de seguimiento a bordo llamado Sistema de Identificación Automática (AIS).

Este transmite información sobre los barcos, incluida su ubicación, que se puede rastrear en sitios web como MarineTraffic.

Pero existe un registro público incompleto y engañoso de los movimientos del Skipper: según MarineTraffic, su última escala conocida fue en Soroosh, Irán, el 9 de julio, a donde llegó después de hacer escala en Irak y Emiratos Árabes Unidos.

Kpler sugiere que esto forma parte de un patrón de informaciones engañosas por parte del Skipper.

Los analistas de la firma indicaron que el barco había cargado previamente petróleo crudo de Venezuela e Irán mientras falsificaba su posición a través de su sistema de seguimiento a bordo, en un proceso conocido como suplantación de identidad.

Venezuela posee algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, pero sus exportaciones fueron sancionadas por Estados Unidos en 2019 en un intento de forzar la salida del poder del gobierno del presidente Nicolás Maduro, ampliamente acusado de fraude electoral.

La empresa señaló que, si bien su sistema AIS mostraba al buque en la terminal petrolera de Basora (Irak) los días 7 y 8 de julio, los informes de la terminal no registraban su presencia.



Sin embargo, el Skipper cargó petróleo crudo en la isla de Kharg, en Irán, según Kpler.

Posteriormente navegó hacia el este, según muestran los datos de seguimiento, donde Kpler sugirió que el Skipper realizó una transferencia de carga entre buques entre el 11 y el 13 de agosto.

La carga fue desalojada posteriormente en China, donde, según Kpler, fue "declarada de forma falsa".

Luego regresó a través de Irán y navegó hacia el Caribe.

El Skipper declaró su posición por última vez el 7 de noviembre, a varias millas de la costa de Guyana. Su ubicación reapareció el 10 de diciembre, después de la operación estadounidense.

Durante ese período, imágenes satelitales identificadas por TankerTrackers.com y confirmadas por BBC Verify muestran que el Skipper estuvo presente en Puerto José, en Venezuela, el 18 de noviembre, sin aparecer en ese momento en los portales de seguimiento.

Desde la imposición de las sanciones, los analistas afirman que se ha vuelto común que los buques falseen u oculten su posición mientras cargan petróleo en Venezuela.



Analistas de Kpler indicaron que el buque cargó "al menos 1,1 millones de barriles de crudo Merey" el 16 de noviembre en la terminal y que su destino declarado era Cuba.

También hay evidencia de que el Skipper participó en una transferencia de carga con otro buque el 7 de diciembre, pocos días antes de ser abordado por tropas estadounidenses.

Imágenes satelitales vistas por Kpler parecían mostrar el intercambio, identificando a uno de los buques como el Skipper.

La transferencia tuvo lugar frente a la costa de Venezuela, cerca de la ciudad de Barcelona. Según MarineTraffic, el Skipper había aparecido por última vez frente a la costa de Guyana semanas antes.

Este tipo de actividad para evadir las sanciones no es inusual en las exportaciones de petróleo venezolano, según Kpler.

La compañía afirmó que los petroleros a menudo transfieren su carga frente a la costa de Malasia, antes de que el petróleo sea importado por China.



El ex teniente de la marina belga y analista Frederik Van Lokeren declaró a BBC Verify que, si bien este tipo de transferencias de barco a barco no son ilegales ni incorrectas, son "extremadamente inusuales".

Explicó que suelen ser un indicio de que los buques intentan eludir las sanciones, transfiriendo petróleo a barcos que no están públicamente asociados con el contrabando.

Van Lokeren indicó que la capacidad de refinamiento de Venezuela se ha visto significativamente reducida en los últimos años y el país depende de sus aliados, Irán y Rusia, para convertir su petróleo crudo en productos más rentables comercialmente.

¿Quién es el propietario del Skipper?

MarineTraffic recoge que el propietario beneficiario y operador es Thomarose Global Ventures Ltd., con sede en Nigeria, y que el propietario registrado es Triton Navigation Corp., con sede en las Islas Marshall.

En 2022, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos afirmó que Triton estaba siendo utilizada por un magnate petrolero ruso sancionado, Viktor Artemov, para facilitar una red global de contrabando de petróleo.

En ese momento, funcionarios estadounidenses declararon que el Artemov utilizaba una extensa red de barcos, a menudo registrados de forma poco transparente, para transportar petróleo iraní.

En su comunicado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos afirmó que Triton había "prestado asistencia material, patrocinado o proporcionado apoyo financiero, material o tecnológico, o bienes o servicios, a Artemov o en su beneficio".

BBC Verify está intentando contactar con ambas empresas para obtener sus declaraciones.


Qué es la flota de buques fantasma por la que se acusa a Venezuela de burlar las sanciones para exportar su petróleo

 


Agencias.
BBC Mundo.



Cuando en 2019 el presidente de EE.UU., Donald Trump, impuso sanciones a la industria petrolera de Venezuela para presionar al gobierno de Nicolás Maduro, las exportaciones de crudo venezolano cayeron hasta unos 495.000 barriles diarios. Seis años más tarde, las sanciones siguen en pie, pero las ventas de petróleo de Venezuela han vuelto a crecer hasta ubicarse en torno al millón de barriles diarios.

Aunque se trata de una cantidad pequeña para un país que en 1998 -antes de la llegada al poder de Hugo Chávez- llegó a producir tres millones de barriles diarios, esta recuperación aproxima la exportación a los más de 1,1 millones de barriles diarios que Venezuela exportaba a finales de 2018 y es un indicativo de que las sanciones contra Venezuela no están funcionando como EE.UU. esperaba.

Y es que el gobierno de Maduro ha ido encontrando la manera de ir reactivando la producción y de crear nuevas vías para vender el crudo venezolano esquivando las sanciones.

En esa tarea de comercialización juega un rol central la llamada "flota fantasma": una serie de tanqueros petroleros que por medio de distintas estratagemas ocultan su labor como barcos de transporte de petróleo sancionado por las autoridades estadounidenses.

Una de estas embarcaciones fue interceptada e incautada este miércoles por las fuerzas militares de EE.UU. cuando se encontraba en aguas frente a las costas de Venezuela.

"Acabamos de incautar un petrolero frente a la costa de Venezuela, un petrolero grande, muy grande; de hecho, el más grande que se haya incautado jamás", dijo Trump al anunciar la operación ante la prensa en la Casa Blanca.

El gobierno de Maduro reaccionó calificando la incautación como "un robo descarado y un acto de piratería" y dijo que acudirá ante instancias internacionales existentes para denunciar lo ocurrido.

Esta acción estadounidense aumenta las tensiones con Caracas que se han ido intensificando desde que en agosto de este año el gobierno de Trump inició un gran despliegue militar en aguas del Caribe con el objetivo oficial de combatir el narcotráfico, pero que muchos analistas creen que tiene como objetivo final forzar un cambio de régimen en Venezuela.

Más allá de su posible objetivo político, la medida tiene un impacto económico pues dificulta aún más las exportaciones petroleras venezolanas al meter presión sobre la flota fantasma.

Pero, ¿qué sabemos sobre cómo operan estas embarcaciones?

Un fenómeno en auge

La utilización de flotas fantasmas es un fenómeno en aumento que ocurre no solamente en el caso venezolano, sino también de otros dos países petroleros sometidos a sanciones por parte de EE.UU. y de potencias occidentales: Rusia e Irán.

La empresa de inteligencia financiera S&P Global estima que uno de cada cinco petroleros en el mundo son usados para vender de contrabando petróleo procedente de países bajo sanciones.

De estos, el 10% transportarían solamente crudo venezolano, un 20% haría lo mismo con el iraní, mientras que 50% se dedica en exclusiva al petróleo ruso. El 20% restante no estaría atado a ningún país en particular y puede transportar petróleo de más de uno de estos países.

Según estimaciones de la firma de análisis marítimo Windward, la flota clandestina global cuenta con unas 1.300 embarcaciones.

Las sanciones petroleras buscan disuadir a países o empresas a adquirir o involucrarse en cualquier operación relacionada con crudo procedente de los países castigados.

Ante ello, los países sancionados optan por ofrecer su petróleo con grandes descuentos para atraer a operadores o países dispuestos a correr el riesgo de comprarlo, aplicando -eso sí- algunos trucos para disimular su origen.



Barcos que engañan

Una de las estrategias más frecuentes que aplican estos tanqueros para evadir las sanciones es cambiar con frecuencia de nombre o de bandera.

En el caso, por ejemplo, del petrolero incautado este miércoles, se trata de un barco llamado The Skipper, según informó CBS News, socia en EE.UU. de la BBC.

Esa misma cadena dijo que se trata de un barco sancionado por el departamento del Tesoro de EE.UU. desde 2022 debido a su supuesto rol en una red de contrabando de petróleo que ayuda a financiar a la Guardia Revolucionaria de Irán, así como a la milicia chiita libanesa Hezbolá.

CBS indicó que al momento de ser sancionado el petrolero tenía por nombre Adisa (antes de eso se llamaba The Tokyo) y era una de las embarcaciones vinculadas con el magnate petrolero ruso Viktor Artemov, quien también se encuentra sancionado.

Al referirse a ese tanquero este miércoles, la fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, dijo en la red social X que esa nave era usada para transportar petróleo procedente de Venezuela e Irán, dos países bajo sanciones.

Un elemento interesante sobre The Skipper es que es un barco con 20 años de antigüedad y ese es otro elemento usual entre los tanqueros de las flotas fantasma: muchos son barcos viejos, pues las grandes navieras suelen deshacerse de estos petroleros cuando tienen 15 años de servicio y luego de 25 años suelen ser enviados al desguace.

Justamente otro truco aplicado por estos barcos es usurpar la identidad de alguna de esas embarcaciones enviadas a desguace, emitiendo los números de registro únicos que estás habían recibido de la Organización Marítima Internacional. Así se convierten en lo que se conoce como barcos zombis, pues lo que hacen es similar a alguien que usa la identidad de una persona muerta.

Un caso de este tipo relacionado con Venezuela ocurrió en abril pasado cuando un barco llamado Varada llegó a aguas de Malasia, tras un viaje que había iniciado dos meses antes en Venezuela.

La embarcación juntaba dos elementos sospechosos: tenía 32 años y la bandera de las Comoras, popular entre barcos que no quieren ser detectados.

Una investigación de la agencia Bloomberg descubrió que se trataba de un barco zombi, pues el verdadero Varada había sido desguazado en 2017 en Bangladesh.

Otras formas habituales de operar de los barcos de flotas fantasmas consiste en "disfrazar" el origen del crudo transfiriéndolo en aguas internacionales a petroleros sin problemas legales con otras banderas, que son los que se encargan de llevar el crudo hasta su destino, presentándolo como procedente de un país no sancionado.

Ese fenómeno se produjo, por ejemplo, en el caso de las exportaciones petroleras venezolanas hacia China durante el primer gobierno de Trump. Según expertos consultados por BBC Mundo hubo un momento en el que en las estadísticas oficiales de comercio de China aparecía como si ese país no estaba adquiriendo crudo venezolano cuando, en realidad, sí lo estaba haciendo.

Esto era posible porque ciertas refinerías compraban el petróleo a estos barcos que habían adquirido la carga en aguas internacionales y que la presentaban como procedente de países no sancionados.

Un último truco usual entre este tipo de tanqueros consiste de desactivar el sistema de identificación automática, a través del cual se transmiten datos como el nombre, la bandera, la posición, la velocidad o el rumbo de la embarcación. La manipulación de estos datos permite ocultar la identidad, ubicación y rumbo de las naves.

Una flota fantasma en aparente crecimiento

La investigación de Bloomberg en abril detectó el caso de cuatro barcos zombis que transportaban crudo venezolano.

La agencia de noticias recurrió al análisis de imágenes satelitales y las comparó con fotos históricas de los cuatro barcos cuyos nombres y números de identificación estaban usando.

Más recientemente, la ONG Transparencia Venezuela emitió un informe basado en la observación de lo que ocurrió en los puertos petroleros de ese país en octubre de este año.

Según ese reporte, hubo 71 tanqueros extranjeros en modo visible en los puertos de la petrolera venezolana Pdvsa, de los cuales 15 están bajo sanciones y nueve se relacionan con flotas fantasmas.

Transparencia encontró que en promedio hubo 24 petroleros que estaban ubicados cerca de tres puertos en el occidente y oriente de Venezuela y que estaban operando en modo furtivo, pues no tenían activas sus señales reglamentarias de posicionamiento.

De igual modo, Transparencia afirma haber detectado seis operaciones de transferencia de carga de un buque a otro, cerca de la bahía de Amuay, en el occidente del país.

El informa también indica que hubo una mayoría de barcos con banderas de países considerados como paraísos regulatorios, que son aquellos que tienen normas de supervisión laxas, lo que termina facilitando las operaciones de este tipo de embarcaciones.



Así, de los 71 barcos, 29 tenían la bandera de Panamá, seis de las islas Comoras y cinco de Malta.

Transparencia indica que 38 de estos petroleros pasaron más de 20 días sin tocar puerto, algo que contrasta con los barcos de la petrolera estadounidense Chevron (autorizada por Washington para operar en Venezuela) que al llegar toman su carga y se marchan en un plazo máximo de seis días.

"La permanencia extendida en las áreas portuarias del país, sin llegar directamente a las terminales petroleras, arroja serias dudas sobre el tipo de operaciones que esos buques realizan", señaló Transparencia en relación con los barcos que tardaban muchos días sin tocar puerto.

En todo caso, dado que la operación de intercepción e incautación realizada este miércoles se originó en el portaviones Gerald Ford -el más grande del mundo-, que ahora forma parte del masivo despliegue de fuerzas realizado por EE.UU. en aguas del Caribe frente a Venezuela, es probable a partir de ahora que la posibilidad del gobierno de Maduro de recurrir a la flota fantasma se vea limitada de una forma importante.