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domingo, 14 de julio de 2019

Víctima del régimen de Maduro: "Los venezolanos no podemos solos, estamos secuestrados"

Sandra Hernández




Agencias.
Diario Las Americas.




ESPECIAL.- El 21 de enero de 2019, Caracas amaneció con una noticia a la que pocos daban crédito, pero que despertó el sentimiento de millones de venezolanos. Un grupo de sargentos de la Guardia Nacional (GN) había tomado por asalto un comando de ese componente de la Fuerza Armada y pedían la dimisión de Nicolás Maduro.

El sargento mayor de tercera Luis Alexander Bandres Figueroa comandaba el alzamiento militar. Al noroeste de la capital, en las entrañas de un populoso barrio caraqueño, el comando de la GN estaba tomado por Bandres y 23 sargentos más que lo seguían en su épica cruzada por deponer a Nicolás Maduro. Esperaba que otras decenas de sus hombres hicieran lo propio en un comando al este de Caracas, en Petare, el barrio más grande de Latinoamérica.

Este alzamiento calentó las calles y generó que “el barrio bajara”, frase con la que los venezolanos suelen referirse a una revuelta popular. Sin embargo, pasadas las 7 de la mañana, Bandres y sus hombres habían sido capturados en Cotiza, mientras que sus compañeros en Petare no llevaron a cabo el plan.
Ese día, para Sandra Hernández, esposa de Bandres Figueroa, empezó lo que ella define la peor pesadilla de su vida y la de sus dos hijos, un niño de 11 años y una niña de 7.
Sandra fue una de las víctimas del régimen de Maduro que pudo reunirse en privado con Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el pasado 20 de junio en Caracas, cuando la funcionaria acudió para constatar la violación de derechos humanos en Venezuela.
Su testimonio fue conmovedor y se vitalizó en redes sociales. Sandra contó cómo su esposo ha sufrido torturas inenarrables.
¿Por qué tu esposo lideró un alzamiento militar contra Nicolás Maduro?
Por la decadencia que vive el venezolano, el déficit de alimentos y medicinas, y que familiares han muerto por falta de atención médica. En mi caso, mi hijo de 11 años es autista y los medicamentos para él no se consiguen. Y que mi esposo sea un militar activo no evitó que sufriéramos esta realidad que enfrentan muchos venezolanos. Una realidad dura y triste y eso fue lo que lo llevó a él a tomar esta decisión. Él lo que hizo fue hacer uso de su derecho constitucional como militar para manifestarse contra Nicolás Maduro. Fue totalmente pacífico, no hubo enfrentamiento ni daños a los bienes de la nación.
¿Cuándo y cómo te enteraste?
Yo me enteré por un mensaje que él me respondió en el que me dijo que había actuado y fue en las redes sociales donde vi la magnitud de la situación, pero no supe más de él por días. Hubo desaparición forzosa, no sabíamos dónde estaba mi esposo ni en qué condiciones. Nosotros tuvimos que salir huyendo, permanecimos escondidos una semana. Pero supimos de él cuando ya estaba en Ramo Verde el 15 de febrero, después de haber sido torturado en la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) desde el 21 de enero cuando lo aprehendieron.
¿Su alzamiento tuvo motivación política o apoyo político?
No, para nada. Él siempre me deja muy claro que no es político ni lo va a ser nunca y su deber como militar es luchar por los venezolanos. Él deja muy claro: ‘Cuando yo juré ante la bandera, no juré defender a ningún gobierno, yo juré defender a mi pueblo” y eso es lo que lo llevó a desconocer a Maduro y tratar de restablecer el hilo constitucional.
¿Cuándo supiste que tu esposo fue torturado?
Cuando hablé con él por teléfono le rogué que me dijera si lo habían torturado y él lo único que me respondió fue ‘tranquila que yo aguanto’. Con esa respuesta yo sabía que sí lo habían torturado pero supe los detalles después porque solo le daban un minuto para llamar. Constaté lo de las torturas cuando lo vi en Ramo Verde. Él estaba con un suéter para que los niños no vieran los signos de tortura. No podía caminar con facilidad y no sentía las manos porque había perdido la sensibilidad.
¿Cómo estaba cuando lograste visitarlo en Ramo Verde?
Los signos de la tortura que sufrió en DGCIM eran evidentes. Se notaba no había recibido alimentos, tenía golpes, cicatrices en sus manos porque le habían arrancado parte de piel. Fue muy duro verlo así.
Cuando lo torturaban, ¿le pedían algo, qué le decían?
Ellos querían grabar un video donde dijera que su alzamiento militar había sido financiado por Juan Guaidó, María Corina Machado y Julio Borges. Él se negó rotundamente porque no era cierto. Él me dijo que prefirió la tortura porque si mentía se ponía en juego la credibilidad de su palabra, no quería que nosotros, su familia, pensáramos eso.
¿Cómo fue tu encuentro con Michelle Bachelet?
Fue muy receptiva. Cuando yo expuse todas las torturas que sufrió mi esposo y le entregué a ella una carpeta, su cara era realmente de conmoción, tenía lágrimas. Bachelet lloró mucho con mi testimonio y no creo que haya sido fingido, incluso nos dijo que ella sabía por lo que estábamos pasando porque también fue torturada. Nos demostró que estaba informada de los casos. En el lugar había niños, mujeres y expresos políticos todos que habían sido torturados y ella nos demostró que estaba realmente conmovida.
¿Cómo ha sido todo desde que tu esposo fue capturado?
Una pesadilla. A pesar de que ya no están en la DGCIM, que yo llamo un campo de concentración y tortura, para mí ha sido muy difícil Ramo Verde, porque han tenido una actitud abusiva con nosotros los familiares. Me han obligado a firmar papeles con argumentos falsos, bajo la amenaza de no dejarme entrar más. El maltrato no es solo para mi esposo sino también para mí y mis hijos. Me han prohibido llevarle insumos básicos como agua, comida. Ha sido difícil.
¿Y la situación con tus hijos?
Cada vez es más difícil. La niña sale llorando, el niño dice que ya no aguanta. Es duro explicarles a los niños que su papá no puede salir de ahí, que tienen que ver cómo desnudan a su mamá y la requisan. ¿Cómo le explico a mis hijos por qué me están desnudando y revisando delante de ellos? Es muy difícil hay que vivirlo…
¿Qué espera el sargento Bandres ahora?
Él ya perdió la noción de cómo funciona el país afuera. Estar ahí aislados sin ningún tipo de información los aísla de la realidad. Él solo espera que ocurra un cambio, que la Fuerza Armada reaccione. Yo sinceramente lo veo difícil, he perdido la esperanza en la Fuerza Armada, pero él no. Él tiene la moral muy en alto. Es una persona con mucha fuerza y mucha convicción, y eso lo mantiene firme pese a esa mala experiencia que le ha tocado vivir.
¿Qué mensaje le das a la comunidad internacional?
Lo único que quiero es que nos den el apoyo que necesitamos. Los venezolanos no podemos solos, estamos secuestrados y nuestro secuestrador no va a entregarnos por decisión propia. Para nosotros es muy difícil vivir el día a día en Venezuela, por ser venezolanos y por ser perseguidos políticos.

Almagro: "La lógica del régimen en Venezuela es la represión para sostenerse en el poder"

El Secretario general de la OEA




Agencias.
Diario Las Americas.




El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha asegurado este viernes que el régimen de Venezuela lleva a cabo crímenes de lesa humanidad para mantenerse en el poder.

"La lógica del régimen hace simplemente que la represión y la opresión tienen que ver con lógicas de sostenerse en el poder, tienen que ver con la utilización de prácticamente cada una de las tipificaciones que existen de variables de crímenes de lesa humanidad en el marco del Estatuto de Roma", ha indicado Almagro.

El jefe de la OEA ha afirmado que "cada artículo (del Estatuto de Roma) ha sido violado sistemáticamente por la dictadura usurpadora" de Nicolás Maduro, durante la presentación del informe "Crímenes Internacionales en Venezuela".
Además ha señalado que, a pesar de que pueda haber un proceso de diálogo entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, la "imposición por la fuerza de determinados parámetros en el cual la represión y la oposición forman la base fundamental por la cual se sostienen en el poder", siguen ocurriendo actualmente.
"Los esfuerzos del régimen de desplazar al pueblo venezolano tienen objetivos claros del punto de vista criminal", ha afirmado Almagro. "Esa dimensión de trabajo que les permite la explotación de minería ilegal, el narcotráfico y las acciones de extorsión y contrabando que son comunes para el Gobierno usurpador venezolano", ha aseverado.
Almagro también ha subrayado que los informes recogen que decenas de personas han sido asesinadas en Venezuela, "mucho más allá de los siete reconocidos por el régimen".
La presentación del informe de la OEA se produce después de que el pasado 5 de julio la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentara otro en el que acusa al régimen de reducir el espacio democrático e incumplir la obligación del Estado venezolano de garantizar los derechos a la alimentación y a la salud.

El ministro de Exteriores, Jorge Arreaza, ha hecho pública este viernes la carta que Maduro envió a Bachelet en respuesta a su informe. En la misiva, fechada el 11 de julio, el dictador venezolano denuncia que se trata de un informe "profundamente lesivo a la dignidad del pueblo venezolano y a la verdad de la situación de los Derechos Humanos en Venezuela": "Lamentablemente, salta a la vista que no escuchó a Venezuela".

“Las torturas en Venezuela son sistemáticas”

Agencias.
Diario El Pais.




Cristopher Figuera (Punta de Mata, Venezuela, 55 años) aún guarda el documento de cuartilla y media que le mandó a su “comandante en jefe”, Nicolás Maduro, a principios de año. En él le pedía que cesara las competencias de la chavista Asamblea Nacional Constituyente, que cambiase al Consejo Nacional Electoral. Básicamente, que propiciase su salida. O al menos una salida a la situación insostenible que vive Venezuela. No era la opinión de cualquiera: Figuera era el jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la temida policía política venezolana.

Poco después, el general se erigió en uno de los artíficies de la frustrada ofensiva militar del 30 de abril, que propició la liberación del líder opositor Leopoldo López. Aunque se niega a hablar de fracaso, Figuera tuvo que huir de Venezuela. Pasó dos meses resguardado en Colombia y desde hace dos semanas está exiliado en Estados Unidos. En un hotel de Miami atiende a EL PAÍS durante más de una hora. Figuera carga el libro de Mark Thompson ¿Qué ha pasado con el lenguaje de la política? que, dice, está devorando. El exjefe del Sebin se muestra calmado en la mayor parte de la charla, pero no puede evitar la incomodidad que le genera hablar de las torturas o las persecuciones del régimen ni transmitir la sensación de que se muestra muy receloso de profundizar en el funcionamiento de la jerarquía chavista.

Pregunta. ¿Qué le llevó a decirle a Maduro que no podía seguir así?
Respuesta. Yo hacía semanalmente estados de opinión de la situación del país. Cada vez eran más alarmantes, la situación era insostenible y a finales de febrero le dije a Maduro que qué acción política pensaba adelantar para mitigar la crisis. A comienzos de marzo le volví a insistir. Hice un documento de cuartilla y media donde grosso modo le sugiero que la Asamblea Nacional Constituyente cese sus funciones, que se cambie el CNE, que se llame a elecciones y que después se les pidiera a los países que han sancionado a Venezuela que se levantaran las sanciones. Le pareció que era una actitud derrotista y cobarde de mi parte. A mí también me fue desagradable esa respuesta.
P. ¿Para entonces usted ya estaba en contacto con el Gobierno de Estados Unidos?
R. No. Había hablado con los servicios secretos norteamericanos, pero con autorización de Maduro. Ellos habían pedido una reunión, no conmigo, con otros funcionarios que en ese momento tenían responsabilidades más altas. Y a través del agregado militar que estaba en República Dominicana llegó el mensaje, yo se lo hice saber a través del jefe de la casa militar a Maduro y él decidió que fuera yo. Ese fue el contacto que yo tuve. Alguno para tratar de desprestigiarme, tratar de quebrar mi moral ha dicho que yo era un vendido, que tenía años en estas cuestiones. Y yo le he mandado a decir a él que si él cree que soy un hombre de precio y no de valores, que con todo lo que él su familia se han robado que me haga una oferta para ver si yo la acepto.
P. ¿Por qué fracasa el 30 de abril?
R. El 30 de abril no ha fracasado. El amanecer es una operación que está en marcha, la operación libertad está en marcha. Solo que en el momento en que debió de haberse dado el proceso no se dio. Pero hay cosas que están ocurriendo producto de ese amanecer.
P. ¿Qué cosas están ocurriendo?
R. Las mismas conversaciones que se están dando ahora en Barbados.
P. Ese día usted hubiese podido abrir los calabozos del Sebin, ¿por qué no lo hizo? ¿por qué no dio más pasos?
R. El presidente Guaidó me envía un indulto donde estaban algunas personas que estaban privadas de libertad. Yo tuve la intención de que salieran otros pero no estaban en ese indulto. Era riesgoso para ellos porque no estaban al tanto de algunas cosas. ¿A dónde iban a ir si los aprehendían? En las primeras horas tampoco habíamos pensado que no se iba a dar que algunos de los involucrados iban a incumplir con la palabra empeñada.
P. Uno de los que no cumplió fue Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia. ¿Por qué cree que no dio el paso?
R. A todas las luces su ambición desmedida es un factor fundamental para que no terminara de cumplir lo que había prometido.
P. Hay quien dice que Leopoldo López precipitó la operación, otras voces apuntan a usted. ¿Quién adelantó todo?
R. El día 27, para el amanecer del 28, tuve información de que un grupo importante de motorizados iba a ir al encuentro de la marcha de la oposición del 1 de mayo. No podía llegar al Primero [de mayo] con esa situación, iba a ser catastrófico, lamentable.
P. Es decir, es usted quien precipita los acontecimientos.
R. Le informé a los compañeros que estaban en eso, le informé incluso a Padrino y a Maikel Moreno. Les dije que era lamentable que eso fuese a ocurrir.
P. ¿Y qué le dicen?
R. Bueno, hubo nervios, creo que no estaban convencidos o a lo mejor no era el esquema que ellos esperaban. Tenían ambiciones particulares.
P. Usted llega a la dirección del Sebin después de la muerte del concejal Fernando Albán. Hace unas semanas un capitán murió torturado en la sede de la DGCIM. ¿Cómo de sistemáticas son las torturas en ambos organismos?
R. No tengo los elementos para graficarle con el nivel de detalle que solicita. Albán fue lanzado, ahí hay unos funcionarios que están detenidos, procesados por ese hecho. En el caso del capitán, hay una situación dolorosa, dramática, aberrante. En esos organismos hay unos elementos que le tributan directamente a Maduro para amedrentar, aterrorizar a quienes se opongan a su designios.
P. Usted dirigió el Sebin y formó parte de la contrainteligencia militar. Si había persecución, usted estaba al tanto. ¿Cómo de habitual eran? ¿Cómo se establecían?
R. Se hacían persecuciones sobre todo en el aspecto político. Los derechos políticos están en cuestión en Venezuela, todo aquel que no esté de acuerdo con lo que establezca Maduro es señalado de enemigo. Se hacen persecuciones a través del espectro electrónico, las intervenciones telefónicas, perseguimiento en el terreno. La mayoría guardan relación con el aspecto político y eso es lo más grave, porque hay otros delitos, otras cosas que tienen que ver con la violencia social y no hay la persecución como correspondería a gente que anda haciendo esas cosas. Por el contrario, otros que tienen ideas distintas,
P. Perdone que le insista, pero usted estuvo al mando del servicio de inteligencia, sabía de esas torturas. ¿Quién las ordena?
R. Maduro, Maduro es el que ordena las persecuciones políticas. Todo lo que dice el informe que acaba de presentar la alta comisionada para los derechos humanos es cierto. Fue un poco tímido también, porque hay cosas horrendas que no fueron graficadas allí.
P. ¿Por qué usted hasta el 30 de abril autorizaba o no hacía nada para evitar esas torturas que se producían en los centros de detención?
R. Yo salí de la DGCIM como subdirector precisamente por oponerme a ciertos tratos inhumanos a algunas personas y tuve discusiones fuertes con quien era director y él se excusaba: “Ha habido una orden que dio el comandante”. Cuando llego al Sebin pude ver que había personas que estaban aisladas, el general Baduel, Requesens estaba aislado completamente, no le permitían que saliera al sol, no le permitían que lo visitara su médico.
P. Por eso le digo. Eso son torturas. ¿Usted cree que son sistemáticas?
R. Sí, porque esa es una manera de tener aterrorizada a la gente. Lo grave es que los mismos compañeros militares que están en altos cargos no se pronuncien, no condenen.
P. A usted también le ha costado. Siendo director del Sebin hubo al menos dos casos relevantes, el del periodista Luis Carlos Díaz y el de Roberto Marrero, jefe de Gabinete de Guaidó. ¿Esas persecuciones estaban justificadas?
R. Quiero pedir perdón a Luis Carlos. Días antes del apagón él mostró un video y por el solo hecho de hacer eso quisieron hacer ver que él era el responsable. Y Maduro dio la orden de que lo aprehendieran. Y así fue. Sin embargo, me entero luego de que su esposa era paciente oncológica. Hablé con el fiscal y también le informé a Maduro. Además, es que no había suficientes elementos de conducción criminal para aprehenderlo.
P. Guaidó ha buscado el quiebre de los militares, pero nunca se ha terminado de dar. ¿Por qué?
R. Porque dentro del secuestro de las instituciones, Maduro también tiene secuestrada a la cúpula militar con un mensaje disfrazado de patriotismo y de lealtades, de simbologías. Algunos militares que están en la alta jerarquía tienen compromisos de carácter económico o Maduro sabe algún secreto. Por allí los tiene agarrados.
P. ¿Y fuera de la cúpula?
R. Hay miedo, terror. Hay señales suficientes de las cosas que les van a hacer en caso de que descubran que no están de acuerdo.
P. ¿Cuánto poder tiene Vladimir Padrino?
R. Después del amanecer [por el 30 de abril] muchas cosas han cambiado. Creo que hay negociaciones para su permanencia en el ministerio de Defensa. A lo mejor le ha vendido a Maduro la idea de que él le garantiza que no le vayan a sacar del poder. Y Maduro le garantiza a él que no va a permitir que sea juzgado.
P. ¿Qué peso tiene Diosdado Cabello?
R. Tiene una fuerza importante en la base y en el partido del Gobierno que le sigue. Maduro y él tienen una buena relación. Diosdado no está dentro del Ejecutivo, pero influye en decisiones, sobre todo en la nueva configuración de la estructura militar y de algunas políticas públicas.
P. En los últimos meses da la impresión de que el Sebin responde a distintas órdenes. ¿Hay unidad en los servicios de inteligencia?
R. En el Sebin hay gente muy valiosa, pero van a copiar el modelo de lo que hagan sus jefes. Yo traré de humanizar, pero hay funcionarios de mayor jerarquía que tenían como norma hacer cosas inadecuadas, participar en extorsión o en hechos de fuerza. Eso no lo controla uno como director. Cuando a Guaidó lo trataron de hacer preso, me personé en la sede y mandé llamar a los funcionarios y se les dictó una medida.
P. ¿Quién ordenó la detención?
R. No lo sé, lo que me dijo el comisario al cargo es que se confundió en la orden. Había un seguimiento permanente, porque había que reportar cada dos horas dónde estaban Guaidó y otros líderes de la oposición. Yo le dije que cuál había sido la orden: “Vigilancia y seguimiento. Me confundí”, me respondía.
P. Usted sabe que eso no es cierto, que alguien tuvo que ordenarlo.
R. Tengo mis sospechas de quién pudo haber dado la orden, pero como no tengo los suficientes elementos me parece irresponsable decirlo.
P. ¿Por qué cree que se tiene en aislamiento al general Raúl Isaías Baduel?
R. Con Baduel conversé varias veces. Es una persona a la que le llama la atención la lectura y compartíamos el interés por el lado académico. Me comentó: “Estando tú en la DGCIM al coronel Franco Quintero le dieron la orden de sembrarme una agenda, unos escritos. Eso hicieron y me llevaron a prisión”. Revisé el expediente, algunas cosas y me di cuenta de que realmente estaba secuestrado. Yo no lo sabía. El maestro del arte del engaño, Maduro, le da una orden a Jorge Rodríguez y hacen que una infamia parezca realidad.
P. Usted fue entrenado en Cuba y Bielorrusia…
R. Hice estudios allá
P. ¿Qué papel tienen los agentes cubanos en Venezuela?
R. Venezuela tiene convenios con varios países. En el caso de Cuba, Venezuela da petróleo y ellos lo pagan con prestación de servicios: hay médicos, profesores y asistencia en la parte militar. Es una relación de asesoría.
P. ¿Qué tipo de asesoría?
R. En la DGCIM y en el Sebin era estrictamente académica y de planificación de los estudios. Son muy buenos en la planificación educativa, excelentes.
P. ¿Quiere decir que no hay influencia cubana detrás de las estrategias de persecución a los críticos con Maduro?
R. Decir eso es una irresponsabilidad. Ahora, no sé si Raúl Castro le recomendaba directamente a Maduro qué hacer, es posible que eso haya sido así, pero hay un mito en torno a la participación de los cubanos. Estaban reducidos a su espacio académico.
P. ¿Pero los cubanos no participan en la seguridad de Maduro?
R. Eso es otra cosa. En el primer anillo de seguridad de Maduro hay un grupo importante de cubanos, tiene médicos, cocineros, psicólogos.
P. ¿Cuánta gente?
R. Antes de yo venirme eran 15 en ese espacio, pero después, un compañero de la guardia de honor me dijo que habían llegado 200 personas.
P. ¿Cuál es la participación de Rusia?
R. Es una relación comercial. Venezuela ha comprado sistemas de armas y tecnología a Rusia, cada cierto tiempo viajan a actualizar los equipos, a entrenar al personal.
P. ¿Qué penetración tienen las guerrillas colombianas en Venezuela?
R. El ELN ha hecho contactos con algunos mandos militares, los ha corrompido en la frontera. Hablamos de mandos medios y bajos. En el caso de las FARC, según informaciones de inteligencia que me llegan, [el exguerrillero] Jesús Santrich habría llegado a Venezuela para de ahí sacarlo a Cuba. Nadie en el alto mando militar está de acuerdo con la relación con la guerrilla. En algún momento, el ELN me mandó un mensaje para reunirse conmigo. Yo informé a Maduro y me dijo: “No me mandes eso por teléfono, lo vemos en persona”. Después, me dijo que él tenía una persona que los iba a atender, el almirante Rodríguez Chacín.
P. ¿Qué credibilidad le da a las conversaciones que se dan en este momento en Barbados?
R. Maduro habla de diálogo cada vez que se encuentra acorralado. Por eso digo que es un estafador. Él lo que quiere es seguir en el poder. Maduro lo está utilizando como una válvula de escape. El diálogo debe darse para restituir la democracia, pero Maduro no debe estar. Es una maniobra para ganar tiempo. Está haciendo cualquier cantidad de marramucias, diríamos en Venezuela, para ganar tiempo y permanecer ahí.
P. ¿Es posible una salida no violenta?
R. Si Maduro se va, claro. Pero tiene que irse. Él es el problema.
P. Se lo pregunto de otra manera, ¿usted cree que Maduro dejará eventualmente el poder de una forma negociada?
R. Tengo dudas.
P. Maneja un lenguaje, un discurso, muy similar a lo de muchos líderes de la oposición. ¿Usted se sigue considerando chavista?
R. Tendría que explicar qué es para usted el chavismo para ver si yo entro en eso. Porque en Venezuela el problema no es ideológico.Yo tengo una postura nacionalista, bolivariana, de un patriota venezolano. Yo soy un hombre que clama la justicia. Por menos de lo que está ocurriendo en Venezuela, Chávez llevó adelante una rebelión militar y por menos de esto no sé qué le haría a Maduro.